sábado, 27 de marzo de 2010

Replanteando los públicos destinatarios de la formación de profesores de Educación Física: Los Adultos, nuevos sujetos para la Educación Física

Replanteando los públicos destinatarios de la formación de profesores de Educación Física: Los Adultos, nuevos sujetos para la Educación Física

Una de las líneas de revisión y replanteo curricular que imponen los cambios sociales para la formación docente en la Educación Física es la necesidad de volver a pensar ¿a quién enseña el profesor de Educación Física? Una primera respuesta nos obliga a ampliar la “lista” de las personas destinatarias de la acción sistemática de los profesores y de las instituciones u organizaciones en las que se plantea la tarea de enseñanza. A este planteo de “ampliación nominal”, se lo debe completar con la caracterización de esos nuevos públicos, las circunstancias en que se encuentran, las necesidades de participación en propuestas educativas, sociales, recreativas ligadas a la Actividad Físico motriz. Si puede considerarse un derecho de todos el acceso a prácticas corporales de calidad para hacer más íntegra, sana y feliz su vida, entonces, es un deber del Estado y de sus organizaciones e instituciones generar las condiciones para que ese derecho se viabilice. A la par de colaborar críticamente con conocimientos, ideas y trabajo al mejoramiento de las políticas públicas que faciliten el acceso, las instituciones formadoras deben preparar a los profesionales que llevan adelante la tarea con la gente. Los nuevos lineamientos sugeridos por el Ministerio de Educación de la Nación a través del INFOD, incluyen la necesidad de atender la educación no formal y por ello, la incorporación de las problemáticas de los adultos en la formación.
Presentamos a continuación el primer artículo de una serie destinada a dar marco a ese proceso. Poniendo en foco los adultos que asisten a las escuelas estatales, se narra una experiencia de elaboración colectiva de un programa de Educación Física en la Provincia de La Pampa. Un próximo paso será la discusión de una propuesta curricular unificada (se están gestando las reuniones que aportarán en esa dirección). Y en el ISEF, su Núcleo de Investigación y su publicación La Pampa en Movimiento, nos ocuparemos de ampliar los fundamentos para la formación y la capacitación de los docentes.

La experiencia en la escuela de adultos N° 3 de Eduardo Castex, La Pampa
Prof. Germán Libois, ISEF Ciudad de General Pico

La Escuela para Adultos N° 3 nace en Eduardo Castex el 10 de agosto de 1949 y desde esta fecha ha acompañado a nuestra localidad durante 60 años en la labor de educar a jóvenes y adultos; no solo en la continuidad y terminalidad de la escolaridad primaria, sino además, este camino pedagógico ha transitado por la formación laboral.
Es claro que ha sufrido grandes modificaciones a lo largo del tiempo, cambios de políticas, tendencias y enfoques educativos; cambios de docentes, de alumnos, en las formas de pensar el hecho educativo. Junto a ello se fueron modificando y revisando los distintos objetivos planteados para y en cada momento histórico y social. Estas y otras causales, han generando cambios en su función y misión escolar, ajustándose así a las necesidades de cada tiempo y a las demandas que la sociedad iba requiriendo. Aquella “vieja” escuela fijó sus metas en la enseñanza de la lectoescritura, en el conocimiento de los números y su aplicación y también en ciertas ofertas que se dedicaban a la enseñanza de la dactilografía, contabilidad, corte y confección entre otras.
Sería muy fácil criticar hoy y a la distancia de aquellos años, esta forma de enseñanza o de organización escolar; pero si tomamos por ejemplo, como un punto de referencia algunas frases o ideas de sus egresados, podemos cuestionarnos y preguntarnos entre otra cosas: ¿cómo abordar un cambio?, ¿cómo incidir en las nuevas problemáticas y desafíos de la escuela de hoy?, ¿cómo interpretar la compleja realidad de la educación del adulto?
Hoy la escuela de adultos alberga una gran cantidad de alumnos. Ya no se rescata como un lugar solo y exclusivo del adulto, sino que paso a ser un espacio compartido con jóvenes que provienen de otras instituciones donde no completaron su formación y que por diferentes causas, asisten a la escuela. Con esto también se inicia un cambio en la función de la escuela. Nos hemos encontrado estos últimos años y a partir precisamente de esta multiedad que alberga la escuela con ciertas afirmaciones de nuestros alumnos egresados o en el último año de escolaridad tales como: “nosotros íbamos y aprendíamos a leer y escribir”, “íbamos y no perdíamos el tiempo como ahora”.
Así podemos encontrar otras ideas o conceptos que justifican un sentido y significado que estos alumnos le encontraban a lo que hacían. Pedagógica y didácticamente podemos disentir, pero estas prácticas y estas formas más allá de criticarlas, a nosotros en el presente nos han dado la posibilidad de reflexionar, de pensar y de formularnos preguntas tales como qué es la escuela, qué es un docente, qué es un alumno en la escuela de adultos , cuál es el sentido y hacia dónde vamos.
Además nos ha dado el puntapié inicial en la búsqueda de una escuela nueva, distinta, democrática, sustentada en el protagonismo real de todos sus actores, donde el aprendizaje y la enseñanza tengan un sentido y nos ayuden a descifrar y/o resolver los desafíos que la vida nos presenta diariamente.
Hoy el equipo docente ha consensuado trabajar integradamente y articuladamente contenidos de distintas áreas con el fin de enriquecerlos y abordarlos desde variados lugares dando de este modo un verdadero sentido a lo institucional y dejando de lado ciertas prácticas fragmentadas. No solo hemos planteado la integración dentro de la escuela, lo que nos ha ayudado también a fortalecer cada espacio, reacondicionando permanentemente los objetivos y contenidos. Además, hemos planteado trabajar integradamente con otras instituciones del medio. Esto nos lleva a encontrar un significado en la transferencia de los aprendizajes en otros ámbitos por fuera de lo institucional hallando un lugar de participación real en la comunidad que nos ayuda no solamente a darle sentido a nuestras prácticas sino que fortalece nuestra identidad cono institución educativa.
En esta forma de participación democrática, donde uno construye a pesar de las diferencias, acordando o no, en la cual no hay imposición y donde docentes y alumnos marcan el camino de construcción de la escuela, donde se habla y además se escucha, hemos tenido la demanda concreta de los alumnos de incorporar la Educación Física en la escuela. A partir de aquí se elaboró un proyecto donde tuvo en sus inicios el aporte de cada uno de los alumnos y docentes. Se dialogó sobre qué es la educación física, qué queremos lograr haciendo esta actividad, qué sentido debería tener este espacio encontrando como importante el cuidado de la salud, el movimiento y la recreación.

LA EDUCACIÓN FÍSICA EN LA ESCUELA DE ADULTOS Nº 3
A partir de allí, se pensaron las líneas de acción para el desarrollo de la experiencia de educación física dentro de la escuela de adultos. Se pensó en los objetivos y las finalidades que debería tener este espacio dentro de la escuela y también cómo se prepararía un programa de desarrollo de la educación física, atendiendo a las características de la escuela, el público que allí asiste y en cómo se podían utilizar todo esto para pensar este y otros ámbitos como posibles campos de desarrollo de la educación física.
El proyecto/programa anual se propone la realización de prácticas de educación física, que intenten satisfacer las necesidades de los alumnos y alumnas de la escuela de adultos, adaptando la propuesta a las características propias de estas instituciones y al público que en ellas se encuentra. La práctica de este tipo de actividades nos permite vincular y vincularse de un modo más activo entre los propios miembros de la escuela y al mismo tiempo iniciar el camino de realizar actividades físicas dentro de un marco institucional que hasta hoy no contempla este tipo de experiencias y que nos demandará un desafío interesante.
Este proyecto/programa “la educación física en la escuela de adultos” va a permitir que jóvenes y adultos que deseen iniciarse en la práctica sistemática puedan hacerlo, y brindar el acceso a las diferentes propuestas de actividades corporales que presentes en la comunidad, o bien a la actividad física debidamente orientada.
Mejorar la calidad de vida de los participantes es una preocupación medular, y por más que se trate de un término muy actual, el mismo preocupa y genera debate y discusión en casi la totalidad de las áreas de los organismos oficiales y no oficiales de la educación. Es importante resaltar en este aspecto que este programa se da en este marco, donde se consideran las exigencias y prioridades locales y provinciales, articulado de tal manera que nuestra acción se relacione con las propuestas de nuestra ciudad (Municipio miembro de la organización de Municipios Saludables), en cuanto a priorizar las prácticas corporales y motrices que favorezcan y estimulen al mejoramiento de la calidad de vida de las personas.
Las múltiples posibilidades que ofrece el juego, la recreación, el deporte, la relajación y el uso, conocimiento y cuidado del cuerpo y la salud de las personas que hacen actividad física en las diversas edades, mejoran la capacidad motriz, cognitiva y afectiva de quienes lo realizan, se convierte en una vía eficaz que permite obtener resultados excelentes. La acción motriz y las técnicas del cuerpo representan un capital social de gran alcance en la vida de cada persona.
Es por eso que sugerimos a lo largo del proyecto/programa de educación física en la escuela de adultos la creación de diferentes espacios que aborden las prácticas corporales y motrices socialmente valoradas y aquellas que representa un gran valor cultural local de manera organizada, planificada y sistemática.
Es deber de la educación y la educación física en la escuela contribuir al mejoramiento de la calidad educativa que podemos ofrecer a nuestros alumnos, al mismo tiempo cimentar la igualdad de oportunidades para el desarrollo individual y colectivo de las competencias que se espera como adquisición de los adultos al finalizar la escuela. Existen saberes propios de la educación física, las prácticas corporales y motrices, cultural y socialmente significativas que merecen ser enseñados y aprendidos, y no hay impedimentos de tiempos ni espacios para ello. Estos saberes de la educación física, posibles de lograr desde una educación corporal y motriz contribuyen a la formación de experiencias nuevas de movimiento, competencias prácticas, intelectuales y sociales.
Consideramos entonces que la creación de este espacio es único e irreemplazable para los alumnos de la escuela de adultos, puesto que supone quizás la única oportunidad de mirar y actuar sobre su cuerpo y las sensaciones que él percibe. Este es un espacio olvidado en los adultos y que tienden a menospreciar las aptitudes sobre las que se puede actuar y lograr una mejora sustancial, no sólo en el movimiento, sino en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas.